Los insecticidas biológicos han dejado de ser una alternativa de nicho para el agricultor ecológico. Hoy están en el programa de tratamientos de explotaciones convencionales de cítricos, hortícolas de invernadero, frutales y viñedo. Las razones son prácticas: la lista de materias activas químicas autorizadas en la Unión Europea es cada vez más corta, los mercados piden cosechas con menos residuos y muchas plagas ya han generado resistencias a los insecticidas de siempre.
Pero un insecticida biológico no se usa igual que uno de síntesis. Si se aplica a destiempo, con el estadio de plaga equivocado o en mitad de una tarde de calor, el resultado decepciona y el agricultor concluye que “lo ecológico no funciona”. En esta guía explicamos qué son, qué tipos hay, contra qué plagas encaja cada uno y cómo aplicarlos para que den el rendimiento que prometen.
Qué es un insecticida biológico
Un insecticida biológico es un producto cuyo principio activo procede de un organismo vivo o de una sustancia natural: bacterias, hongos, virus, nematodos, extractos vegetales o minerales. Frente a los insecticidas de síntesis, comparten tres rasgos generales:
- Mayor especificidad: muchos actúan solo sobre un grupo concreto de insectos (orugas, por ejemplo) y respetan a la fauna auxiliar.
- Baja persistencia: se degradan con rapidez por la luz, la temperatura o la actividad del suelo, lo que reduce residuos en cosecha.
- Modos de acción distintos: al no compartir mecanismo con los químicos, son una herramienta muy útil para romper resistencias.
Conviene aclarar dos confusiones habituales. La primera: biológico no es sinónimo de inocuo. Las piretrinas naturales, por ejemplo, son de origen vegetal y aun así matan abejas y enemigos naturales si se aplican mal. La segunda: biológico no significa automáticamente “apto para agricultura ecológica”. Para usarse en una finca certificada, la sustancia activa debe figurar en el Anexo I del Reglamento de Ejecución (UE) 2021/1165, y el producto comercial concreto debe estar inscrito en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura para ese cultivo y esa plaga.
Biológico, ecológico y control biológico: no es lo mismo
En el campo se usan estas palabras como si fueran equivalentes, y no lo son. Esta tabla ayuda a separar conceptos:
| Término | Qué significa | Ejemplo |
|---|---|---|
| Insecticida biológico (biopesticida) | Producto fitosanitario con sustancia activa de origen natural: microorganismo, extracto o mineral | Bacillus thuringiensis, azadiractina |
| Apto en agricultura ecológica | Sustancia incluida en la lista de la normativa europea de producción ecológica | Spinosad, aceite de parafina, piretrinas naturales |
| Control biológico | Uso de organismos vivos que depredan o parasitan la plaga (fauna auxiliar) | Ácaros fitoseidos, crisopas, parasitoides |
| Control biotécnico | Métodos que alteran el comportamiento de la plaga sin matarla directamente | Feromonas de confusión sexual, trampas cromáticas |
En una estrategia bien diseñada, los cuatro se combinan. Los insecticidas biológicos bajan poblaciones cuando la plaga se dispara, mientras la fauna auxiliar y las feromonas mantienen el equilibrio el resto del tiempo.

Tipos de insecticidas biológicos y cómo actúan
Bacterias: Bacillus thuringiensis
Es el insecticida biológico más extendido del mundo. Bacillus thuringiensis (Bt) produce unos cristales de proteína que, al ser ingeridos por la larva, se activan en su intestino alcalino y destruyen la pared intestinal. La oruga deja de comer en pocas horas y muere en los días siguientes, así que el daño al cultivo se frena casi desde el primer momento aunque los insectos sigan visibles un tiempo.
Hay varias subespecies con espectros distintos. La subespecie kurstaki es la de uso general contra orugas de lepidópteros (procesionaria, polillas del racimo, Helicoverpa, orugas de hortícolas). La subespecie aizawai rinde mejor frente a noctuidos más difíciles, como los del género Spodoptera. Elegir la cepa adecuada para la plaga concreta marca la diferencia.
Puntos clave del Bt:
- Actúa solo por ingestión: la larva tiene que comerse la hoja tratada. Hay que mojar bien el envés y las zonas donde se alimenta.
- Es mucho más eficaz sobre larvas jóvenes (primeros estadios). Contra orugas grandes pierde eficacia.
- La radiación ultravioleta lo degrada. Lo ideal es aplicarlo al atardecer.
- Es inocuo para abejas, mamíferos y fauna auxiliar a las dosis de uso.
Si buscas productos de esta familia, en nuestra sección de insecticidas para orugas y lepidópteros tienes opciones a base de Bt junto a otras materias activas.
Hongos entomopatógenos
Son hongos que infectan al insecto por contacto. Sus esporas se adhieren a la cutícula, germinan, la atraviesan y colonizan el interior del insecto hasta matarlo. Los más usados en España son:
- Beauveria bassiana: amplio espectro. Se emplea contra mosca blanca, trips, picudos y algunos coleópteros.
- Metarhizium: con aplicaciones en suelo y contra plagas que pasan parte de su ciclo enterradas.
- Cordyceps fumosorosea (antes Isaria o Paecilomyces fumosoroseus): muy utilizado contra mosca blanca en hortícolas.
Su punto débil es la dependencia de la humedad ambiental. En ambientes muy secos las esporas germinan mal. Por eso dan su mejor resultado en invernadero o con aplicaciones a última hora del día. Otro detalle que se olvida a menudo: son hongos vivos, y algunos fungicidas aplicados antes o después del tratamiento los inactivan. Antes de mezclar o programar tratamientos seguidos, revisa la compatibilidad indicada en la etiqueta.
Virus entomopatógenos
Los baculovirus son los más específicos de todos: cada producto actúa sobre una sola especie o un grupo muy cercano. El ejemplo clásico es el virus de la granulosis de Cydia pomonella, empleado contra la carpocapsa en manzano, peral y nogal. También hay formulaciones a base de nucleopoliedrovirus contra Helicoverpa armigera en tomate y otras hortícolas.
Su especificidad es una ventaja ambiental y, a la vez, una limitación: no sirven si hay varias plagas a la vez. Al igual que el Bt, actúan por ingestión y requieren aplicarse sobre larvas recién nacidas, antes de que penetren en el fruto.
Nematodos entomopatógenos
Son gusanos microscópicos del género Steinernema o Heterorhabditis que buscan activamente al insecto, entran en él y liberan bacterias que lo matan. Funcionan contra plagas que viven en el suelo o en galerías: larvas de coleópteros, gusanos grises y, en palmeras, el picudo rojo. Exigen suelo húmedo, aplicación con poca luz y conservación en frío hasta el momento de usarlos.
Extractos vegetales
Azadiractina. Se extrae de las semillas del árbol del neem. Tiene efecto antialimentario y, sobre todo, regulador del crecimiento: impide que las larvas completen la muda. Su acción es lenta, pero eficaz contra pulgones, mosca blanca, minadores y orugas jóvenes.
Piretrinas naturales. Proceden de la flor del pelitre (Tanacetum cinerariifolium). Tienen un efecto de choque muy rápido por contacto y se degradan en poco tiempo con la luz. Su contrapartida es que no distinguen entre plaga y fauna útil: afectan a abejas, mariquitas y ácaros depredadores. Son una herramienta para rescatar situaciones puntuales, no para usar de forma rutinaria.
Productos de origen microbiano por fermentación: spinosad
El spinosad se obtiene de la fermentación de una bacteria del suelo, Saccharopolyspora spinosa. Actúa por contacto e ingestión sobre trips, orugas, Tuta absoluta, minadores y mosca de la fruta (en formulaciones cebo). Está admitido en agricultura ecológica y es uno de los productos más eficaces de la lista. Ahora bien, es tóxico para las abejas mientras el caldo está húmedo y también para algunos enemigos naturales, así que hay que respetar las restricciones de la etiqueta y evitar tratar en floración con presencia de polinizadores.
Jabones y aceites
Sales potásicas de ácidos grasos (jabón potásico). Disuelven la capa protectora de insectos de cuerpo blando y los deshidratan. Funcionan contra pulgón, mosca blanca, cochinilla en estadios jóvenes y ácaros. No dejan efecto residual: solo matan lo que tocan, así que el mojado debe ser completo.
Aceite de parafina. Recubre al insecto y sus huevos y los asfixia. Se usa mucho contra cochinillas, ácaros y formas invernantes en frutales. Con temperaturas altas o en plantas estresadas por sequía hay riesgo de fitotoxicidad, por lo que hay que aplicarlo en las horas frescas y respetar los plazos con otros productos, especialmente con azufre.
Qué insecticida biológico usar para cada plaga
La siguiente tabla resume las combinaciones más habituales. Es una orientación general: el uso autorizado en cada cultivo y la dosis exacta los fija siempre la etiqueta del producto y su inscripción en el Registro de Productos Fitosanitarios.
| Plaga | Opciones biológicas habituales | Observaciones |
|---|---|---|
| Orugas y lepidópteros | Bacillus thuringiensis, spinosad, azadiractina, baculovirus específicos | Tratar sobre larvas jóvenes |
| Procesionaria del pino | Bacillus thuringiensis kurstaki | Sobre los primeros estadios larvarios, en otoño |
| Pulgones | Jabón potásico, azadiractina, piretrinas naturales | Respetar a mariquitas y crisopas |
| Mosca blanca | Beauveria bassiana, Cordyceps fumosorosea, jabón potásico, azadiractina | Los hongos necesitan humedad |
| Trips | Spinosad, Beauveria bassiana | Combinar con ácaros depredadores en invernadero |
| Ácaros (araña roja y amarilla) | Aceite de parafina, jabón potásico, fauna auxiliar | Mojar bien el envés |
| Cochinillas | Aceite de parafina, jabón potásico | Más eficaces sobre larvas móviles |
| Carpocapsa | Virus de la granulosis, confusión sexual | Ajustar al vuelo detectado en trampas |
| Plagas de suelo | Nematodos entomopatógenos, Metarhizium | Suelo húmedo y aplicación con poca luz |
En el caso de la procesionaria, el momento importa tanto como el producto. Si quieres complementar el tratamiento con captura de machos y anillos de bajada, en nuestro artículo sobre trampas para procesionarias explicamos cómo y cuándo colocarlas.

Cómo aplicar un insecticida biológico para que funcione
La mayoría de fracasos con estos productos no se deben al producto, sino a la aplicación. Estas son las reglas que más pesan en el resultado:
1. Tratar en el momento justo de la plaga
Los insecticidas biológicos rinden sobre poblaciones bajas y estadios jóvenes. Esperar a que la plaga esté desbordada es la forma más rápida de fallar. Monitoriza con trampas cromáticas o de feromonas y revisa hojas con regularidad para detectar las primeras eclosiones.
2. Elegir la hora del día
Luz ultravioleta y calor degradan bacterias, hongos y extractos. El atardecer es el mejor momento para casi todos ellos: menos radiación, más humedad y, en el caso del Bt, coincide con la actividad de alimentación de muchas orugas.
3. Cuidar el pH y la calidad del agua
Algunos productos pierden actividad con aguas muy alcalinas o si el caldo permanece preparado durante horas. Prepara solo lo que vayas a aplicar y úsalo enseguida. Si tu agua es dura, consulta en la etiqueta si conviene acidificar.
4. Mojar bien y en el sitio correcto
Los productos de contacto (jabones, aceites, hongos) solo actúan sobre el insecto al que alcanzan. Los de ingestión necesitan cubrir la parte de la planta que come la plaga. En ambos casos, el envés de la hoja es donde se esconde buena parte de la población. Un mojante adecuado mejora la cobertura cuando la etiqueta lo permite.
5. Repetir cuando toca
Su baja persistencia obliga a renovar el tratamiento si siguen apareciendo larvas o adultos. El intervalo entre aplicaciones y el número máximo por campaña figuran en la etiqueta.
6. Proteger a la fauna auxiliar
Uno de los mayores valores de estos insecticidas es que permiten mantener vivos a los depredadores naturales. Combinarlos con productos de amplio espectro anula esa ventaja. Un buen ejemplo es la lucha contra ácaros, donde los fitoseidos hacen buena parte del trabajo; lo explicamos en nuestra guía sobre la araña amarilla común.
Ventajas y limitaciones reales
| Ventajas | Limitaciones |
|---|---|
| Residuos bajos en cosecha | Acción más lenta que muchos químicos |
| Respeto por fauna auxiliar y polinizadores (en la mayoría) | Persistencia corta: exigen más vigilancia y repeticiones |
| Herramienta eficaz contra resistencias | Sensibles a luz, temperatura y humedad |
| Muchos aptos para agricultura ecológica | Algunos necesitan conservación en frío y caducan antes |
La lectura práctica es que no sustituyen uno a uno a un insecticida químico. Funcionan dentro de una estrategia de gestión integrada: vigilancia, umbrales de intervención, fauna auxiliar, métodos biotécnicos y, solo cuando hace falta, tratamiento.
Normativa: lo que debes comprobar antes de comprar
Un insecticida biológico es, a efectos legales, un producto fitosanitario como cualquier otro. Eso implica varias cosas:
- Debe estar autorizado e inscrito en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. El número de registro aparece en la etiqueta.
- Solo se puede usar en los cultivos y plagas que recoge su autorización.
- Los productos de uso profesional requieren el carné de aplicador correspondiente. Existen formulaciones autorizadas para uso no profesional en jardín y huerto doméstico, con envases y concentraciones adaptadas.
- En fincas certificadas en ecológico, además, la sustancia debe figurar en la lista europea de sustancias permitidas y conviene consultar con la entidad certificadora.
En el plano europeo, la normativa ha ido adaptándose a estos productos. En 2022 la Comisión aprobó criterios específicos para evaluar los microorganismos como sustancias activas, con la intención de agilizar su llegada al mercado. Es previsible que el catálogo de soluciones biológicas siga ampliándose en las próximas campañas.
Puedes ver la gama disponible en nuestra categoría de insecticidas ecológicos y de control biológico, donde cada ficha indica la materia activa y su uso.
Errores frecuentes con los insecticidas biológicos
- Aplicar Bt sobre orugas grandes y esperar el mismo resultado que sobre larvas recién nacidas.
- Tratar a mediodía en verano: la radiación destruye buena parte del producto antes de que actúe.
- Mezclar hongos entomopatógenos con fungicidas sin comprobar compatibilidad.
- Guardar los productos vivos a temperatura ambiente cuando la etiqueta pide conservación en frío.
- Usar piretrinas naturales de forma rutinaria, eliminando a los enemigos naturales que mantenían la plaga a raya.
Preguntas frecuentes sobre insecticidas biológicos
¿Los insecticidas biológicos son igual de eficaces que los químicos?
Bien aplicados, sí, aunque de otra manera. Actúan más despacio, exigen tratar sobre estadios jóvenes de la plaga y tienen menos persistencia. A cambio, dejan menos residuos, respetan a la fauna auxiliar y ayudan a frenar resistencias.
¿Todos los insecticidas biológicos se pueden usar en agricultura ecológica?
No. Para usarse en una explotación certificada, la sustancia activa debe estar incluida en la lista europea de sustancias permitidas en producción ecológica y el producto debe estar registrado para ese cultivo. Consulta la etiqueta y a tu certificadora.
¿Cuándo es mejor aplicar Bacillus thuringiensis?
Al atardecer y sobre larvas en sus primeros estadios. Actúa por ingestión, así que la oruga debe comer la superficie tratada, y la luz ultravioleta lo degrada.
¿Los insecticidas biológicos afectan a las abejas?
Depende del producto. Bacillus thuringiensis y los baculovirus son inocuos para ellas, mientras que las piretrinas naturales y el spinosad sí son tóxicos en determinadas condiciones. Revisa siempre las frases de riesgo para abejas de la etiqueta.
¿Necesito carné para usar insecticidas biológicos?
Los productos de uso profesional exigen el carné de aplicador, sean de origen biológico o químico. Para jardín y huerto doméstico existen formulaciones autorizadas para uso no profesional.
¿Se pueden mezclar con otros productos?
Algunos sí y otros no. Los hongos entomopatógenos son incompatibles con muchos fungicidas, y el aceite de parafina no debe combinarse con azufre ni aplicarse cerca de un tratamiento con él. La etiqueta indica las compatibilidades y los plazos entre aplicaciones.