Fungicida Para Repilo del Olivo

El repilo (Fusicladium oleaginum), conocido también como “ojo de pavo” por las manchas circulares oscuras con halo amarillento que deja en la hoja, es la enfermedad más extendida del olivar español. Su verdadero problema no es la mancha en sí, sino la defoliación que provoca: un árbol que pierde hoja campaña tras campaña se debilita, produce menos y tarda más en recuperarse. El hongo necesita hoja mojada por lluvia o niebla persistente y temperaturas suaves para infectar, así que otoño y primavera son las dos ventanas críticas del año. Aquí tienes los cúpricos de contacto, sistémicos y traslaminares con los que se plantea el tratamiento en cada una de esas ventanas.

Ya disponible una gran variedad de productos:

Por qué ahora es buen momento para pensar en el repilo

Las esporas del hongo pasan el verano en estado latente sobre las hojas que ya se infectaron la campaña anterior y siguen colgadas del árbol — no hace falta que llueva para que el inóculo esté ahí, esperando. En cuanto llegan las primeras lluvias o nieblas de otoño con temperaturas ya más suaves, ese inóculo se activa y arranca el ciclo de infección que da lugar a las epidemias de otoño-invierno. Por eso el tratamiento preventivo de otoño, antes de que se acumulen las primeras lluvias, es tradicionalmente el más importante de los dos que se hacen al año — el segundo llega en primavera, para proteger brote nuevo y aceituna en formación.

Cómo reconocerlo si no lo has visto antes

Busca en el haz de la hoja manchas circulares de color oscuro, a veces rodeadas de un aro amarillento más visible en primavera. Con el tiempo esas mismas lesiones pueden aparecer también en el peciolo y en el pedúnculo del fruto, provocando su caída, o directamente en la aceituna, que queda deformada en la zona afectada. Si ves hojas cayendo de forma más intensa de lo normal sin que haya sequía ni otra causa aparente, el repilo es de los primeros sospechosos a descartar.

Qué producto encaja con cada momento del tratamiento

  • Cúpricos de contacto (Covicampo Bordeles, Cuprocol Azul, Cuprosan 520SC, Cuprosan WG, Cuprosan WG Azul, Koppar 70 Flow): son la base del programa contra repilo en la mayoría de olivares — alta persistencia en hoja y muy bajo riesgo de que el hongo desarrolle resistencia, motivo por el que siguen siendo la referencia después de décadas de uso.
  • Traslaminares (Flint 300g, Flint Max WG, con trifloxistrobin): penetran algo más en el tejido foliar que un cúprico puro, útiles como complemento o alternativa dentro del programa de tratamientos.
  • Sistémicos (Folicur 25 EW, con tebuconazol): se mueven por la planta y aportan una acción curativa que el cobre, de solo contacto, no ofrece — interesante cuando la infección ya se ha iniciado.
  • Otros fungicidas de programa (Covinex 35 WG, Evento 25, Flecha Suprem, Rebelde, Cruceta H): completan el catálogo para adaptarse a la estrategia concreta de cada explotación y a las limitaciones de cantidad de cobre por hectárea y año.

Antes de comprar

Todos estos fungicidas son de uso reservado a agricultores y/o aplicadores profesionales, con dosis y plazo de seguridad específicos — especialmente relevante si vas a tratar cerca de la recolección de aceituna. La normativa europea está limitando de forma progresiva la cantidad de cobre aplicable por hectárea y año, así que muchas explotaciones ya combinan cúpricos con sistémicos o traslaminares para ajustar el programa a ese límite sin perder eficacia. Toda la información de dosis y condiciones de aplicación está detallada en la ficha de cada producto, conforme al Real Decreto 1311/2012 sobre uso sostenible de productos fitosanitarios.

Si en tu olivar convive el repilo con otras amenazas propias de la campaña, echa un vistazo también a insecticida para mosca del olivo o al catálogo general de fungicidas.